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¿Si no pueden y no renuncian? Por Juan José Solis., enviado el 2/Octubre/2008.
La tragedia de la conciencia y los valores.
En un artículo de este semanario leí: La sociedad mexicana, atraviesa por una profunda crisis, en donde sus valores han sido robados, ultrajados, violados, secuestrados, asesinados y de cierta forma comienzan a desprenderse de su propia naturaleza (sic); movimientos como, iluminemos México, del pasado 30 de agosto, son el resultado de la desesperación por la que pasa nuestra sociedad, en donde gritos como: "Ya basta", "Si no pueden renuncien" y el tan conocido, "Sí se puede", comienzan a formar parte del dominio público. Permítaseme la expresión: ¡¡¡Ayyyy weyyyy!!!
Le hice un comentario al autor y me contesto: "No se trata de necesidades, creo que va más allá de una interpretación externa que podamos realizar; en definitiva será a nivel personal eh (sic) interno, por lo tanto, cada uno de los involucrados tendrán su propia interpretación y realizarán sus juicios..." ¿Entonces es un problema de la sociedad o de un nivel personal?
En la modernidad es común que se confunda la gimnasia con la magnesia. Primero debemos reconocer que la conciencia y los valores son entidades distintas y que no se relacionan en cuanto a sus operaciones. La conciencia tiene que ver con el sistema psíquico de los individuos, mientras que los valores son regularmente de categoría social.
En nuestra sociedad nuestros valores no han sido robados, ultrajados, ni nada de lo que se menciona en la referencia del primer párrafo, los valores con los que opera la sociedad simplemente están teniendo una operación distinta a la que se tenía en otro tiempo, incluso el tiempo es justamente una forma en donde opera los valores. Un escote o un bikini tienen distinta significación en una condición de temporalidad así como portar un arma. Incluso la propia conducta agresiva, al principio de los tiempos tenía una utilidad de orden a diferencia de nuestros tiempos donde ahora cualquier acto agresivo es penado por una ley (social).
La sociedad en crisis tiene que ver más con una descomposición en la búsqueda del bienestar social, y los valores desafortunadamente han evolucionado en una condición a veces de inoperancia o de cuestionar su propia validez; y en ello han contribuido lamentablemente las instituciones.
Los individuos con todo y sus conciencias, son sólo irritadores del sistema de la sociedad, y el hecho de que hoy se proponga que funcionario que no de resultados satisfactorios renuncie, eso no garantiza que el crimen y todos los actos delictivos vayan a desaparecer. Porque llegará un nuevo funcionario que por más que emprenda acciones de beneficio, seguro tendrá condiciones contingentes de correr la misma suerte que su antecesor.
Recuperar el valor y validez de los valores, es una operación social que la misma sociedad tarde o temprano se verá obligada autopoiéticamente a resolver.
Insisto, no es una cuestión personal, es simplemente una operación social.
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